Esta obra es una de las muchas que Mussorgsky dejó inacabadas. Se encontraron cuatro copias distintas de ella y ninguna acabada. Rimski-Korsakov, que con frecuencia arreglaba música ajena y lo hacía muy bien, se vio muy pequeño a la hora de arreglar esta obra ya que cuatro partituras diferentes entre sí eran demasiado rompecabezas. Solo después de algunos años lo logró y respetando en todo lo posible lo que Mussorgski había hecho.