Bocherini
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Nació en París el 25 de octubre de 1838 en el seno de una familia de músicos. Su obra está impregnada por cierto aire de exotismo, una de las vertientes aventureras del espíritu romántico. Se formó desde niño en las enseñanzas del Conservatorio, estudiando piano con Marmonte, órgano con Bnoist y composición con Jacque Halévey, recibiendo varios premios por sus obras, que le hicieron permanecer en Roma durante tres años. A su regreso se propone componer únicamente óperas. Sin embargo, su estreno de Los pescadores de perlas no alcanza el éxito. Llevó una vida humilde como compositor casi desconocido. El estreno de La Artesiana le proporcionó cierto éxito y comenzaron a llegar algunos encargo, como el de la Ópera Comique, para la cual compone su obra maestra, Carmen. El fracaso-inexplicable para Bizet- de Carmen la noche de su estreno aceleró su muerte a los 37 años cerca de París el 3 de junio de 1875.
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Dentro de la densa y prodigiosa historia del rock argentino, León Gieco disfruta de una posición única. Originario de Santa Fe, desde los p rimero 70 ha sido el puente que ha unido a Carly García, Fito Páez y demás ilustres rocheros con Mercedes Sosa y otras gentes importantes de filiación floklórica. Fiel a su vocación de cantor de la tierra argentina, recorrió con su música hasta el último rincón de la República Argentina, recogiendo a la vez ritmos y formas populares que se unieron a su fascinación por Bod Dylan. Su canción "Sólo le pido a Dios", publicada en la época en que se inciaba el declive de las dictaduras latinoamericanas, sirvió para exorcizar el horror de la represión y rearmar moralmente a la sociedad civil. En España fu retomada por Ana Belén con enorme repercusión.
SÓLO LE PIDO A DIOS
Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.
Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente
que no me abofeteen en la otra mejilla
después de que una garra me arañó esta suerte.
Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.
Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.
Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Sólo le pido a Dios...
Albeniz, Isaac (1860-1909
Valenciano de Xátiva, trabajó como locutor en la emmisora local cuando tenía quience años. Tres años después, ya estudiante de Historia en la universidad de Valencia, compuso su primera canción. "Al vent": "es el momento en que me planteo las típicas preguntas fundamentales: ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo? y todas esas cuestiones que no puedess resolver por desconocer tantas cosas. La canto entre amigos que se la aprenden y la cantan por su cuenta. Alcanza cierta popularidad y recuerdo que había gente que la conocía pero no creía que fuera mía" Els Setze Jutges la escucharon en Castelón y le pusieron en contanto con una discográfica barcelonesa. Se integró en el movimiento de la "nova cançó", desarrollando una intensa actividad creativa que nunca eclipsó aquella impetuosa declaración juvenil que es "Al vent".
Al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món.
I tots,
tots plens de nit,
buscant la llum,
buscant la pau,
buscant a Déu,
al vent del món.
La vida
ens dóna penes,
ja el nàixer
és un gran plor,
la vida
no és més que això.
Però nosaltres al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món,...
els ulls al vent,
al vent del món...
Al viento,
la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.
Y todos,
todos llenos de noche,
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.
La vida nos da penas,
ya el nacer es un gran llanto:
la vida puede ser ese llanto;
pero nosotros
al viento,
la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.
Y todos,
todos llenos de noche
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.
(1959)